El poeta folk, Bob Dylan

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Hace 76 años, en Minnesota, Estados Unidos, nacía un pequeño niño llamado Robert Allen Zimmerman. Que más tarde pasaría a llamarse, entre otros nombres, Elston Gunn, Blind Boy Grunt, Bob Landy, Robert Milkwood Thomas, Tedham Porterhouse, Lucky/Boo Wilbury, Jack Frost, Sergei Petrov o, como a nosotros nos gusta llamarle, Bob Dylan. El gurú del folk, country, blues, jazz, rock y góspel que hoy cumple años. Toda una leyenda que se dejó seducir por la música desde el primer momento en la que la escuchó por la radio. Desde pequeño admiraba a los grandes cantantes del rock como Chuck Berry o Little Richard, al que llegó incluso a copiarle el peinado. Pero según comenzó sus andadas por Dinkytown, el joven Dylan se enamoró del folk y empezó a tocarlo en las cafeterías del barrio, queriendo seguir los pasos de su gran ídolo, Woody Guthrie.

Parece mentira que el que hoy en día ha llegado a ganar Premio Nobel de Literatura por su música apenas llenará las salas en las que tocaba en Colorado por aquellos tiempos. Así que, en 1961, Dylan se trasladó a Nueva York relatando esta aventura en una de sus primeras canciones, ‘Talkin’ New York’. Siempre que podía, se colaba en los cafés de Greenwich Village para tocar y se empezó a codear con otros cantantes que, como él, querían combatir con sus canciones el comercialismo, la hipocresía, la injusticia, la desigualdad y la guerra. Incluso llegó a conocer a Guthrie, a quien solía visitar en el Hospital Greystone para enseñarle su música.

Con el apoyo de su ídolo, conoció a las grandes figuras del folk americano y empezó a destacar entre el público por su gran talento como compositor. Llego a decirse de él en el New York Times que era “la nueva cara del folk que innova con talento”. Así que al poco tiempo, Hammond ya estaba fichando a Dylan para Columbia Records. Así comenzaba el cantante su carrera con tan solo 20 años. Su primer disco salía a la venta en 1962 bajo el nombre de ‘Bob Dylan’, con los temas propios ‘Talkin’ New York’ y ‘Song To Woody’. Y un año después, publicaba su segundo disco, ‘The Freewheelin’, convirtiéndose en todo un éxito. Sobre todo, su canción ‘Blowin’ In The Wind’, que se cantaba en las manifestaciones a favor de los derechos civiles de la población afroamericana.

Poco a poco iba creciendo así la identidad de Bob Dylan como poeta del folk. Aquel que podía cantar con su voz todos los sentimientos reprimidos de la población. Y así, siguiendo esta línea, el cantante lanzaba su tercer disco llamado ‘The Times They Are A-Changin’’, los tiempos están cambiando. Sin embargo, y junto con un cambio de imagen, protagonizado fundamentalmente por esas gafas negras con las que Dylan se sigue dejando ver por las calles, “la voz de la nueva generación” dio un giro musical en su cuarto disco, ‘Highway 61 Revisited’, con un genuino rock-and-roll, acompañado de una guitarra eléctrica.

El mayor éxito de su carrera, ‘Like a Rolling Stone’ presentaba a este Dylan rockero liderando un nuevo movimiento musical, el folk-rock. Una fusión entre estos dos estilos musicales que consolidó en su siguiente disco, ‘Blonde on blonde’, con un sonido electrificado que fue criticado por muchos, sobre todo por los puritas del folk. Tras retirarse dos años de la vida pública por un accidente de moto, Dylan lanzó ‘John Wesley Harding’, un álbum acústico que dejaba atrás lo reivindicativo para abrazar lo espiritual. Y a finales de la década de los 60, también se arrimaba al country con su disco ‘Nashville Skyline’, en el que canta con Johnny Cash la famosa canción ‘Girl from the North Country’.

Sin embargo, no gustó tanto cuando apareció en 1978 en los escenarios, vestido de manera estridente, protagonizando un espectáculo comercial acompañado de tres cantantes de góspel. Por aquellos años, Dylan se centró en sus inquietudes religiosas, convirtiéndose al cristianismo y dejó de cantar sus famosas canciones para dedicarse solo a proclamar su fe. Pero al poco tiempo, el cantante volvió a tocar su repertorio de canciones populares y fundó el grupo Traveling Wilburys, junto a George Harrison, Jeff LynneRoy Orbison y Tom Petty, cuyo primer álbum, ‘Traveling Wilburys Vol. 1’, fue todo un éxito. Años más tarde, en la década de los 90, Dylan volvía a sus raíces musicales con sus álbumes ‘Good as I Been to You’ y ‘World Gone Wrong’, de folk y blues.

Con ‘Time Out of Mind’ obtuvo las mejores críticas de las últimas décadas. Por fin el poeta del folk producía material nuevo en siete años. Y su álbum llegó a ganar dos Grammy, como álbum del año y mejor álbum de folk contemporáneo, y su canción, ‘Cold Irons Bound’, el Grammy a la mejor interpretación vocal de rock masculina. Con sus 60 años, Dylan volvía así a la carretera. Quedaba olvidado su pasado para convertirse de nuevo en este camaleónico mito. Toda una leyenda en la música que continuaría recogiendo buenas críticas allá por donde iba. Llegando a ganar incluso un Oscar y un Globo de Oro por la canción ‘Things Have Changed’, compuesta para la película Wonder Boys. Incluso Barack Obama le otorgaba la Medalla Presidencial de la Libertad en la Casa Blanca este 2016. Y qué decir de su Premio Nobel de Literatura.

Toda una carrera llena de éxitos para este artista que llegó a confesar una vez en 1985: “Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo. Bob Dylan nunca piensa sobre Bob Dylan. Yo no pienso en mí mismo como Bob Dylan. Es como dijo Rimbaud: Yo soy el otro”.

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